Durante más de una década, la tecnología RFID ha sido la gran promesa para la digitalización de la cadena de suministro, la gestión de inventarios y la automatización industrial. La idea de identificar cientos de productos a la vez, sin contacto visual y en segundos, ha alimentado la visión de un futuro ultraeficiente.
Sin embargo, si miramos a nuestro alrededor, su adopción masiva, al menos en España, parece haberse resistido. Muchos proyectos se quedaron en pruebas de concepto o se limitaron a nichos muy específicos, a menudo frenados por costes de implementación o complejidad técnica.
Y justo en este escenario de adopción contenida, dos tecnologías han irrumpido con una fuerza arrolladora, sembrando una duda legítima en la mente de directores de logística y operaciones. Por un lado, el resurgimiento del modesto pero omnipresente código QR, impulsado por la universalidad del smartphone. Por otro, el avance imparable de la visión artificial, potenciada por la Inteligencia Artificial, que promete «ver» y «entender» el inventario sin necesidad de etiquetas.
Esto nos lleva a una pregunta crucial para cualquier empresa que esté planteándose modernizar sus procesos: ¿Merece la pena invertir hoy en RFID, o es una tecnología que ha sido superada por otras alternativas antes de llegar a su plenitud? Analicemos la batalla.
El potencial del RFID: ¿Por qué sigue siendo una opción tan poderosa?
Aunque no domine el mercado, la tecnología RFID posee unas capacidades únicas que la hacen revolucionaria en los entornos adecuados. Sus superpoderes son claros:
Lectura masiva y a gran velocidad: Un lector puede identificar cientos de productos dentro de una caja en un solo segundo.
Sin línea de visión: Las ondas de radio atraviesan cartón, plástico e incluso ropa. No necesitas «apuntar» a cada etiqueta.
Identificación única: Cada tag RFID tiene un identificador único (EPC) que es como el DNI de un producto. No solo sabes que tienes «una camiseta azul», sabes que tienes «ESTA camiseta azul específica».
Automatización: Permite crear portales, túneles o sistemas de inventario continuo que funcionan sin intervención humana.
Estas ventajas demuestran por qué gigantes como Zara o Decathlon sí apostaron fuerte por ella, convirtiéndola en el pilar de su eficiencia logística a nivel mundial.
El resurgimiento del Código QR: La democratización de la identificación
El código QR no es nuevo, pero su adopción masiva sí lo es. ¿Por qué ha vuelto con tanta fuerza?
Coste cero: Imprimir un QR en un embalaje o etiqueta no tiene coste adicional.
Lector universal: Todo el mundo lleva un lector de QR en el bolsillo: su smartphone.
Facilidad de implementación: No requiere hardware especializado (antenas, lectores fijos). Es ideal para interactuar con el cliente final (menús de restaurante, manuales de productos, marketing).
Sin embargo, su gran debilidad persiste: requiere una acción manual y línea de visión directa para cada lectura. Es impensable escanear manualmente los 500 productos de un palé uno por uno.
El verdadero disruptor: La Visión Artificial
Aquí es donde el juego se pone interesante. La visión artificial no es solo «una cámara». Es un sistema de cámaras de alta resolución conectado a un software de Inteligencia Artificial que puede ver, identificar y entender lo que está pasando.
Imagina un sistema como Amazon Go, donde simplemente coges los productos y te vas. No hay tags RFID ni códigos QR que escanear. Las cámaras y los sensores lo identifican todo en tiempo real.
Las ventajas de la visión artificial son espectaculares:
Sin necesidad de etiquetas: El mayor argumento a su favor. El sistema puede ser entrenado para reconocer un producto por su forma, color, tamaño o el diseño de su embalaje. Esto elimina el coste y el proceso de etiquetar millones de artículos.
Contexto y análisis de comportamiento: Un sistema de visión no solo te dice «qué» hay en una estantería, sino «cómo» está. Puede detectar si un producto está mal colocado, si un cliente muestra interés en algo pero no lo compra, o incluso prevenir robos en tiempo real.
Infraestructura versátil: Las cámaras pueden usarse para múltiples propósitos a la vez: seguridad, conteo de personas y gestión de inventario.
La encrucijada final: RFID vs. Visión Artificial
| Característica | RFID | Visión Artificial | Ganador (depende del caso) |
| Línea de Visión | No requerida. Atraviesa materiales. | Requerida. La cámara debe ver el producto. | RFID |
| Identificación | ID único por chip. Infalible. | Por apariencia. Puede fallar con productos idénticos. | RFID |
| Coste por ítem | Coste del tag (céntimos). | Cero. No necesita tag. | Visión Artificial |
| Coste Infraestructura | Lectores, antenas, software. | Cámaras de alta resolución, servidores/cloud para IA. | Empate (puede ser muy caro en ambos casos) |
| Velocidad de lectura | Extremadamente rápida (milisegundos). | Más lenta, requiere procesamiento de imagen. | RFID |
| Inteligencia contextual | Nula. Solo lee un ID. | Muy alta. Entiende el contexto, la posición, etc. | Visión Artificial |
El veredicto: ¿Es el RFID una tecnología obsoleta?
No. Rotundamente no. Pero su papel ya no es el de ser la única solución del futuro, sino una herramienta especializada dentro de un ecosistema tecnológico más amplio.
Declarar obsoleto al RFID por la llegada de la visión artificial es como decir que los camiones son inútiles porque se inventaron los drones de reparto. Son herramientas diferentes para problemas diferentes.
El futuro no es una batalla a muerte, sino una convergencia estratégica:
El RFID seguirá siendo la opción superior en la cadena de suministro B2B (Business-to-Business): Para la gestión de palés, cajas y grandes volúmenes en centros logísticos donde la velocidad y la lectura sin línea de visión son cruciales, el RFID no tiene rival.
La Visión Artificial ganará terreno en el entorno B2C (Business-to-Consumer) y el análisis en tienda: Para mejorar la experiencia del cliente, prevenir pérdidas y gestionar estanterías en tiempo real, su capacidad para «entender» el entorno es imbatible.
Los Códigos QR seguirán siendo el puente entre el mundo físico y el digital para el consumidor: Para marketing, información de producto y pagos sencillos.
La solución más poderosa será la que combine lo mejor de cada mundo. Imagina un almacén donde el RFID gestiona la recepción masiva de mercancía y la visión artificial, a través de drones, verifica el stock en las estanterías visualmente, asegurando que todo está en su sitio.
Así que no, el RFID no está obsoleto. Simplemente debe demostrar su valor en escenarios muy concretos donde sus ventajas son innegables, coexistiendo con otras tecnologías que resuelven problemas diferentes. Y en rfidymas.es, estaremos aquí para analizar cuándo y cómo usar cada una de ellas.
¿Qué opinas tú? ¿Crees que la visión artificial es una amenaza real para el futuro del RFID en logística? ¿Has tenido alguna experiencia implementando alguna de estas tecnologías? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!




